Una carta y una pistola: el Rey visita al presidente menos cool.  Recordamos la historia detrás de la foto.

Begoña Mansilla

Era 1970. Situémonos en el contexto estadounidense de ese año: la guerra de Vietnam seguía destruyendo el país asiático mientras los jóvenes de los EE. UU. estaban cada vez más hartos. Los Weathermen seguían trajinando con bombas. Los Beatles se separaron. En la Universidad de Kent, el ejército asesinó a balazos a unos estudiantes que se manifestaban contra la guerra en Camboya. Murieron Janis Joplin y Jimi Hendrix.

Elvis había vuelto. Y estaba en lo más alto.

Elvis-68-BW-Courtesy-of-Graceland
Su majestad

En el 68 grabó aquel mítico especial para la televisión (’68 Comeback Special) en el que lució esos pantalones de cuero y esa chupa de piel con las solapas levantadas que todos habéis visto. En mi despacho hay un reloj con la forma del Elvis del comeback, porque su estética es lo más: patillas que enmarcan una cara de ensueño, atuendo de cuero birlado a las bandas de moteros, guitarra colgada y mirada melancólica. (*) El Rey brilla, literalmente: la luz de los focos se refleja en el cuero y en el pelo, de un negro profundo en las televisiones antiguas. El Coronel Parker quería que se vistiera de Santa Claus en la tele y lo hiciera todo a la vieja usanza, pero el productor del programa sugirió cambiar la estética y Elvis, por una vez, ignoró a Parker. Después del éxito del especial televisado en el 68, Elvis salió de gira por el país y consiguió una residencia en Las Vegas por una pasta.

Todo le volvía a salir bien al Rey después de unos años de películas y bandas sonoras deslucidas y con ventas bajas. Elvis había estado preocupado por su carrera, que Parker había centrado en Hollywood. Algunas de las películas que lo tuvieron ocupado durante los 60 han quedado en el olvido absoluto, como Live A Little, Love A Little, de 1968 (cuya banda sonora incluye A Little Less Conversation, tema que triunfó en el país, pero que se alejaba mucho del registro habitual de Elvis); Speedway, musical de fórmula con Nancy Sinatra (también de 1968) o Clambake (1967). Tanta película cutre había acabado por dañar la imagen y la reputación de Elvis como intérprete y músico. Por suerte, en el comeback le dejaron tocar temas de blues (Baby, what do you want me to do? de Jimmy Reed), de rhythm and blues (Lawdy Miss Clawdy de Lloyd Price) y clásicos propios como Heartbreak Hotel. En fin, que le dejaron hacer lo que sabía hacer mejor.

clambake
Clambake (1967)

La mañana que se acercó a la Casa Blanca a pedir una cita con el presidente, entregó una carta en persona a un guarda. La había escrito para Nixon en el vuelo nocturno a Washington D. C. ofreciéndose a ayudar al país de cualquier manera posible. La carta llegó a manos de un asistente del presidente que era fan de Elvis y que convenció a Nixon de  que era una buena idea reunirse con él. El Rey ya tenía una cita con el presidente de los EE. UU.

El Elvis de esta época era un rabioso opositor a las drogas ilegales; también coleccionaba placas policiales. En su autobiografía, Priscilla Presley contó que Elvis quería conseguir una de agente de la oficina contra drogas y narcóticos porque pensaba que así podría moverse con drogas y armas por el país sin problemas. Su historia está confirmada por la carta que escribió Elvis, en la que se ofrece a ayudar convirtiéndose en agente federal independiente. Parece de lo más absurdo, pero también lo parecía que una estrella de la telerrealidad de color mandarina fuera presidente y aquí estamos.

elvis.jpg
Enseñando a Nixon parafernalia policial

Llegó la hora de la cita y Elvis se plantó en la primera residencia con un traje de terciopelo morado con capa, una hebilla dorada descomunal, gafas de sol ámbar y un revólver para regalar a Nixon que, obviamente, el servicio secreto le confiscó en cuanto entró.

En 1970, Nixon aún no había instalado los micrófonos en el despacho oval, pero sabemos de qué hablaron gracias al asistente fan del Rey, que se quedó en la reunión para tomar notas. Presley aprovechó para criticar a los Beatles diciendo que animaban los sentimientos antiamericanos, a lo que Nixon respondió que los que consumían drogas (ilegales, se entiende) también eran de lo más antiamericano (**). Al presidente le prepararon un guion para que tuviera claro lo que Elvis quería de él (solucionar el problema de las drogas de los jóvenes y conseguir que volvieran a respetar su bandera) y lo que él tenía que pedirle. Lo gracioso es la abismal diferencia entre lo que Elvis quería hacer y lo que la Casa Blanca pensaba que podía hacer: Elvis quería que lo nombraran agente federal, pero los asistentes de Nixon pensaban que debía grabar un programa semanal en el que se dirigiera a los padres para alertarlos de los peligros de la droga. También querían que popularizara entre los jóvenes el concepto de Get High on Life (***) con un álbum. En los 70 los políticos sí sabían llegar a los jóvenes.

El Rey pidió a Nixon una placa de la Oficina de Narcóticos y Drogas Peligrosas (que más tarde se convirtió en la temida DEA) y la recibió antes de abandonar la Casa Blanca esa tarde. Se salió con la suya en eso, al menos. En las notas de la reunión quedó reflejado que Elvis le explicó al presidente —varias veces— que él podía ayudarle con su música, porque incluso los hippies se fiaban de él. Quería acabar con los Panteras Negras, los drogatas, los pacifistas, todos los elementos subversivos. Sabía que no podía hacerlo dando un discurso pero que, si les cantaba unos temas, confiarían en él. Las notas reflejan a un Elvis bastante inocentón, pero también taimado y un poco serpiente.

blackpantherrally
Elvis is not our homeboy

Nixon, por su parte, tuvo casi cuatro años más de mandato antes de tener que dimitir por el Watergate. Hasta el final fue un presidente anticool, totalmente alejado de la cultura popular y de los intereses de los jóvenes de su país, que lo consideraban un político sin escrúpulos y sin carisma. La reunión con Elvis no fue una operación publicitaria, al contrario de lo que pueda pensarse (Trump se reúne con Kid Rock y Ted Nugent y lo primero que hace es publicar la foto; Obama conoce a Beyonce y allá va la nota de prensa); al contrario, se mantuvo en secreto hasta que alguien lo filtró a la prensa y las fotos salieron a la luz. No hubo un gran revuelo en la época, el encuentro ha pasado a formar parte de la cultura popular con el tiempo. Elvis consiguió su placa de agente federal. Nixon no se hizo más cool. No surgió la ocasión de que Elvis colaborara con la Casa Blanca. Al menos tenemos la foto.

(*) Lo sabe hasta mi hijo de seis meses, que se ríe cada vez que lo acercamos al reloj y le decimos «¡Es el Rey!».

(**) Parece que a Nixon le sorprendió el comentario de Elvis y por eso le salió por peteneras.

(***) «Colócate con la vida».

Fuentes:

http://www.smithsonianmag.com/history/when-elvis-met-nixon-69892425/

https://www.archives.gov/exhibits/nixon-met-elvis/main.php

Alicante, agosto de 2017